Hay algo profundamente sabio en pedir solamente lo necesario para el día de hoy. La ansiedad muchas veces se alimenta de intentar resolver, hoy, lo que todavía no llegó.
Este pasaje invita a otra lógica: confiar en que lo de mañana tendrá su propia provisión, y enfocar la energía de hoy en lo que hoy corresponde.
Quizás la pregunta de este día no sea "¿cómo voy a resolver todo?" sino "¿qué necesito, concretamente, para hoy?". Esa pregunta, más pequeña, suele tener una respuesta más clara.