La espera suele sentirse como tiempo perdido, sobre todo cuando no hay señales claras de que algo esté cambiando. Pero hay una espera que no es pasiva: es la que se apoya en una confianza concreta.
No es esperar sin más, es esperar sabiendo en quién se confía. Esa diferencia cambia por completo cómo se atraviesa el tiempo de no tener respuestas todavía.
Si hoy hay algo que se está esperando desde hace tiempo, esta es una invitación a sostenerlo con esa clase de confianza, en lugar de con ansiedad.