Guardar resentimiento se siente, a veces, como una forma de justicia. Pero con el tiempo, ese peso termina afectando más a quien lo carga que a quien lo causó.
Perdonar no significa que lo ocurrido estuvo bien, ni que no haya consecuencias. Significa dejar de cargar, uno mismo, la parte que ya no le corresponde.
Hoy puede ser un buen momento para preguntarse si hay algo que todavía se está cargando de más, y considerar, con calma, qué significaría empezar a soltarlo.